TAREA 5: El fraude académico
En el s.XX, hubo un psicólogo muy influyente en la educación y sociedad inglesas de la época, que realizó diversos estudios sobre la inteligencia, la enseñanza, la delincuencia juvenil y el peso relativo de la herencia y el ambiente en el desarrollo intelectual y conductual. Tras su muerte, algunos de sus estudios fueron ampliamente criticados y señalados como fraude.
Este hombre se llamaba Cyril Burt, y entre los años 40 y 60 llevó a cabo una serie de estudios longitudinales en gemelos univitelinos (con idéntico contenido genético) que habían sido separados al nacer y habían crecido en entornos y familias diferentes. Su hipótesis era que la inteligencia tenía carácter hereditario y que, por lo tanto, el entorno y la educación adquiridas no repercutían en el desarrollo intelectual.
Estudió a más de 50 parejas de gemelos, y los resultados fueron concluyentes: los hermanos presentaban coeficiente intelectual similar a pesar de haberse desarrollado en entornos muy diversos, y no había relevancias significativas con aquellos que sí habían crecido juntos.
Estos estudios tuvieron gran importancia en el sistema educativo, aportando base científica a la forma de distribuir a los jóvenes a la hora de acceder a la educación secundaria. Se realizaban exámenes de inteligencia y, en función de los resultados, los menores eran destinados a un tipo u otro de centro educativo. Esto determinaba en parte la mayor o menor facilidad de los jóvenes para acceder posteriormente a estudios superiores.
Algunas de las críticas a estos estudios fueron:
- Fabricación de datos: los resultados se ajustaban demasiado bien a curvas teóricas y presentaba correlaciones idénticas en muestras diferentes (hasta en 3 números decimales).
- Invención: se supone que el estudio fue realizado con dos colaboradoras que se encargaban del trabajo de campo; sin embargo, algunas evidencias apuntan a que esas mujeres nunca existieron. De igual forma, tampoco se pudo demostrar la existencia de todas aquellas parejas de gemelos, llevando a sospechas de datos inventados.
- Irreproducibilidad del experimento: ausencia de datos y otra serie de incongruencias que imposibilitan la reproducibilidad del estudio en condiciones similares.
Incluso se llega a mencionar la confesión de sus fraudes en su diario personal. A pesar de todo esto, no se ha llegado a considerar como un fraude probado, y existen diversas contra-críticas que defienden el trabajo de Burt y justifican sus datos en base a técnicas de redondeo, politización del debate, etc...
Sin embargo, lo que está claro es que ese estudio ha perdido su validez y sus datos no son fiables.
A partir de aquí, surgen múltiples planteamientos:
- Este caso parece bastante extremo, y constituyó un gran escándalo, pero la mayoría de sospechas de fraude son más bien consideradas mala praxis, y dejan dudas sobre cuál es el límite entre una investigación rigurosa y válida, una mala ejecución y el delito. ¿Si se manipulan unos pocos datos sigue siendo igual de recriminable? ¿si se ajustan los resultados en pos de un "bien común"?... Si nos vamos más allá del robo directo y la total invención, de repente se vuelve algo muy subjetivo que será más o menos justificable según quién juzgue.
- Por otro lado, una vez surge la sospecha, ¿hasta qué punto se puede responsabilizar al autor/a? ¿El desprestigio debe abarcar toda su trayectoria profesional? Tal vez comenzó con pequeños atajos, ¿es eso un síntoma de futuro fraude en la investigación? Son cuestiones difíciles de responder, pero también hay que analizar críticamente. Quienes investigan deben ser muy conscientes de su responsabilidad y del impacto que pueden llegar a tener sus resultados, pero que el sistema educativo utilice un test de inteligencia como único factor determinante de la potencial capacidad académica y profesional de los jóvenes va más allá de lo puramente científico.
- Por último, el hecho de que se estime unos porcentajes tan altos de actuaciones indebidas en la investigación, no es porque haya malas personas en todos lados. Se deriva de una estructura basada en el número de publicaciones, la competencia por la financiación y la presión por obtener resultados rápidos.
Creo que es muy importante hablar y visibilizar estas situaciones, debatir sobre ellas y posicionarnos, planteándonos cómo queremos desarrollar nuestro trabajo y cómo queremos hacer ciencia. Es necesario reclamar y reestructurar para conseguir un sistema en el que la investigación rigurosa sea rentable, y el fraude no conlleve beneficios.
El caso de Cyril Burt es tremendo, la verdad. Me ha gustado mucho como sacas conclusiones de él, las preguntas que te deja abiertas. Coincido en que es muy importante hablar de estas cosas para crear entornos mas saludables (epistémicamente) y evitar malas prácticas propias y ajenas.
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